Danny se sentó y tiró de Dougie para que se sentase a su lado, y luego le pasó el brazo por los hombros.
-Tío, escucha, no sé por qué cojones os habéis peleado, pero hace... bueno tú sabes cuánto hace que no habláis, pero si os peleais ahora, justo cuando tenéis que hablar, Doug; la vais a joder los dos. Créeme, tú sabes que sé de joderla, y que tengo que tener cuidado cada segundo, porque...- Danny se levantó y miró a Doug con las manos en los bolsillos. -no quiero perderla, sabes? Y tú tampoco quieres perderla a ella.- Dougie miró a Danny con una mueca en la cara. -Además, Lane ha ido a decirle a ella lo mismo que te estoy diciendo, tenemos una compenetración innata. Y tú con ella también, no la jodas, ni dejes que la jodais.-
-Gracias, Danny.-
-Sólo...- Dijo Danny, que ya estaba en la puerta, -No seas gilipollas, no la pierdas.-
Dougie asintió y Danny se fue bastante satisfecho con su discurso a buscar a Lane, a la cual Tom y Jane habían dejado en casa de Kimberly. Aparcó el coche en doble fila, como siempre, ya que era raro el poder encontrar aparcamiento en Londres. Acto seguido cuando ya estaba frente al portal se dio cuenta de que nunca había estado en casa de Kimberly -por supuesto-, y de que en consecuente, no sabía en qué piso o letra vivía. Como por arte de magia, ese amable portero que allí trabajaba abrió sonriente la puerta a Danny y le preguntó que a dónde se dirigía.
-A casa de Lane. Esto... quiero decir,-
-La señorita Doherty vive en el 6ºB, y no es la vivienda de su amiga Lane, pero tengo entendido que está ahí ahora mismo.-
-Oh, muchas gracias. Tiene usted esto muy controlado y toda la razón.-
-Muchos años. Hasta luego joven.-
Danny sonrió y subió las escaleras, ya les había dicho Claire a todos lo que amaba al Señor Anderson, el portero de su edificio. Siempre tan cortés y atento con los allí residentes. La puerta ya estaba abierta cuando Danny llegó al rellano del piso 6º, y juraría haber escuchado las voces de Claire y Matt riendo en el rellano del 5º.
-Habéis hablado?-
-No. Aun no.-
-Ammm, vale.-
-Ven aquí,- le dijo Kimberly, -dame un abrazo macaco.- Danny se rió, se sentó al lado de Kimberly y la abrazó.
-Palomitas?- Ofreció Kimberly a Danny.
-Sí, gracias.- El cual cogió el bol.
-Eran unas pocas, no el bol.- Se quejó Lane al otro lado de Kimberly.
-Oye, y... esto...-
-Ashley.-
-Sí, es que nunca lo he visto.-
-Está durmiendo la siesta. Quieres verle? Ya le toca despertarse en nada, cógelo tú si quieres.-
-Venga, vamos.- Los tres se levantaron dejando a la película seguir su curso en el salón y fueron hasta la habitación de Kimberly. Ashley dormía, con la persiana casi bajada del todo, dejando sólo que algún rayo de luz se colara por las rendijas. Danny se acercó despacio a la cuna y sonrió, y luego miró a Lane y a Kimberly hacia atrás con una sonrisa.
-Despiértalo.- Le dijo Kimberly. Danny miró al niño, y les contestó sin mirarlas.
-No, que me da pena.- Kimberly y Lane se miraron agüantandose la risa, ya sabían lo tierno que Danny, en especial, se ponía con los niños pequeños. Debían admitir que era un maestro con ellos.
-Créeme, si no lo despiertas tú y se despierta sólo, lo lamentarás, porque grita que parece que vienen los orcos de mordor.- Ambas observaron a Danny estirar los brazos y meterlos en la cuna, para ir levantando poco a poco al bebé mientras decía "Ven aquí chiquitín". Lane miró a Kimberly con la mano en la boca, ambas sabiendo lo lindo y a la vez gracioso que resultaba Danny en una situación así.
Ashley se fue despertando poco a poco y enseguida miró a Danny un poco extrañado de más, aunque luego, al ver a Lane al lado pareció calmarse echándole la mano a ésta última, que obviamente conocía de sobra.
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Si hay mala gramática lo siento, he escrito de corazón para publicar y dejarlo hecho sin comerme más la cabeza. ♥